TODA LA HUMANIDAD DEBE CONVERTIRSE A JEHOVÁ DIOS, QUIEN MORA EN SU PROFETA JONÁS....

11.17.2011

El Armagedón


El Armagedón es una guerra espiritual entre Dios y sus ángeles contra Lucifer y sus demonios, por la liberación de sus almas y del hombre. He aquí que todas las almas son mías (Ez. 18:4); es la batalla que debe librar todo hombre por su liberación (1 Ti. 6:12); esta es la batalla que libró Josué para llegar a la tierra prometida.

Lucifer y sus demonios son los gobernadores del planeta tierra


Así pues, el gran dragón fue expulsado, aquella serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás y que engaña a todo el mundo. Él y sus ángeles fueron lanzados a la tierra (Ap. 12:9). Y dijo Jehová a Satán: ¿De dónde vienes? Y respondiendo Satán a Jehová, dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella (Job 1:7). Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento de tiempo todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí es entregada, y a quien quiero la doy: Pues si tú me adorares, todos serán tuyos (Lc. 4:5 al 7). Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de las tinieblas, contra malicias espirituales que están en los aires (Ef. 6:12).

Luzbel en el cielo o Lucifer en la tierra, se rebeló contra Dios y se hace pasar por Dios; Luzbel, Lucifer, el Diablo, la Serpiente, el Dragón, Alejandro, etc., fue el administrador del cielo, portador de luz, jefe de los músicos y del ejército de Dios antes de su rebelión.

En Edén, en el huerto de Dios estuviste: toda piedra preciosa fue tu vestidura; el sardio, topacio, diamante, crisólito, onique, y berilo, el zafiro, carbunclo, y esmeralda, y oro, los primores de tus tamboriles y pífanos estuvieron apercibidos para ti en el día de tu creación. Tú, querubín grande, cubridor: y yo te puse; en el santo monte de Dios estuviste; en medio de piedras de fuego has andado. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste criado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tu contratación fuiste lleno de iniquidad, y pecaste: por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín cubridor. Enaltecióse tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu resplandor: yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. Con la multitud de tus maldades, y con la iniquidad de tu contratación ensuciaste tu santuario: yo pues saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y púsete en ceniza sobre la tierra á los ojos de todos los que te miran. Todos los que te conocieron de entre los pueblos, se maravillarán sobre ti: en espanto serás, y para siempre dejarás de ser (Ez. 28:13 al 19).

Lucifer y millones de ángeles rebeldes se apoderaron del planeta tierra, hace miles de años atrás.

Después de la expulsión de Luzbel del Cielo, éste se apoderó del planeta tierra, del hombre, de los animales y de las aves que surcan los aires (Lc. 4:6. Ap. 12:9).

Lucifer gobierna espiritualmente a todas las naciones de este mundo y a la humanidad entera; tiene lugartenientes en cada nación, los cuales operan en políticos, figuras públicas, cantantes, artistas, medios de comunicación, ellos son los que se transforman en seres de luz para engañar a la gente; cada lugarteniente tiene miles de ángeles rebeldes para administrar y gobernar a todo ser humano, ellos se reúnen todas las noches para planificar sus actividades diarias, atacar al hombre y destruirlo.


Lucifer ejerce su poder sobre todos los gobiernos, así como, sobre todas las organizaciones mundiales. Que ésta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrena, animal, diabólica (Stg. 3:15. 1 Co. 3:19).

¿Por qué las almas o seres humanos viven en este planeta?

Las almas que viven en los siete mil millones de seres humanos, las que han  desencarnado y las que nacerán, hace miles de años se rebelaron contra Dios y se pusieron del lado de Luzbel para luchar contra el Altísimo (Is. 1:2); más sin embargo, Dios en su inmensa misericordia, ha venido para que todos los que creen en Él vuelvan al Reino de los Cielos y ya no sufran en este infierno, mar de llanto y de sufrimiento.

Dios ha venido por última vez para rescatar a sus almas

Dios siempre ha venido a este mundo en forma de hombre, para rescatar a sus almas esclavizadas por Lucifer; así como también, ha dejado su simiente entre los seres humanos, para que por medio de ellos venga la salvación al mundo, simiente que ha sido y es atacada por Lucifer y sus demonios (1 Cr. 21:1. Lam. 4:12. Ap. 12:17. Sal. 2:2,3. 83:2 al 4).

Jehová Dios, es el creador del Universo (espiritual y material)

Y acabó Dios en el día séptimo su obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda su obra que había hecho (Gn. 2:2). Mas, oh amados, no ignoréis esta una cosa: que un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día (2 P. 3:8).

Dios hizo el planeta tierra, los mares, los seres vivos, las plantas y al hombre, en un tiempo de SIETE mil años (Hch. 4:24. Am. 4:13. 5:8. Gn. 1:5,8,13,19,23,31).

¿Cuál es el cielo y la tierra que Dios hizo con sus manos?

En el principio crió Dios los cielos y la tierra (Gn. 1:1. Is. 1:2). Además de la atmósfera y de éste paneta, los cielos y las estrellas que Dios hizo son los ángeles (Sal. 136:5. 50:4,6. 89:5. 97:6. Ap. 1:20); y, la tierra, a la que hace referencia Jehová en su libro (Is. 34:16) es el hombre (Gn. 3:19. Jer. 6:19. 22:29).

La tierra bíblica es el hombre

La tierra o el hombre está compuesto por dos seres, por el alma o soplo de vida (Gn. 2:7) y por la carne (Gn. 2:22,23). 

El alma fue hecha a imagen y semejanza de Dios (Gn 1:26,27), es varón y se llama Adán y la carne es la mujer y se llama Eva (Gn. 5:2. 3:20). El cuerpo físico es la cárcel del alma (Sal. 142:7).

El alma y el cuerpo físico forman una sola entidad divina (dos en una carne).


Varón y hembra los crió; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adam, el día en que fueron criados (Gn 5:2. 2:23,24. Mal. 2:14,15. Mt. 19:4,5).

Adam fue el primero de la creación (Gn. 1.2. 1Ti. 2:13), luego Eva (1 Co. 11:8,9), que es la carne o el cuerpo físico (Gn 2:23. 1 Co. 11:8). 

El alma es el ser celestial que da vida al cuerpo físico (Job 32:8. Sal. 31:9. Mt. 10:28).

Adam fue el que pecó

No obstante, reinó la muerte desde Adam hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la rebelión de Adam; el cual es figura del que había de venir (Ro. 5:14,17).

El primero que pecó fue Adam, no fue Eva (Oseas 6:7);  Eva o el cuerpo físico es inocente y Lucifer es su dueño.

¿Quién es el Alma?


El Alma es la esencia celestial que da vida al cuerpo físico, es el que habla, escucha, ve, siente, percibe, piensa y decide; y, el alma eres tú; el cuerpo físico es una máquina orgánica, identificada por Dios como casa o templo del alma (Jn. 2:21. 1 Co. 6:19).

¿A dónde va el Alma?


Después de la muerte, el alma (tú) sale del cuerpo físico (Gn. 35:18) y va al tribunal de Cristo (2Co. 5:10,11. Jn. 5:45), para ser juzgado según las obras realizadas aquí en la tierra; los que creyeron y cumplieron con lo ordenado por Dios, irán a la Tierra Prometida (Ap. 21:7. 20:15); y, los desobedientes o incrédulos, irán al lago de fuego por la eternidad (Ap. 21:8. Lc. 16:26 al 31. Mt. 25:33,41). Porque no dejarás mi alma en el sepulcro (Sal. 16:10. Hch. 2:27).

El lago de Fuego


Después de la muerte del hombre, el alma se queda aquí en la tierra (Jn. 3:13), por no obedecer el pacto que firmó con Dios antes de tomar su cuerpo físico (Dt. 5:3); cuando el alma está en el Hades (Lc. 16:23,24. Sal. 9:17), sufre, llora y pide un nuevo cuerpo para cumplir las leyes de Dios, firma otro pacto, viene al mundo, nace, crece, se reproduce, muere y se olvida del pacto firmado con Dios; y así, ha vivido reencarnándose eternamente;  empero, nadie sabe cómo vendrá en la próxima vida, como hombre, mujer, ciego, enfermo, ni a qué lugar  (He. 1:11. 1 Co. 15:44. Stg. 4:14. 1 P. 1:24. Job 9:25,26).

La liberación de las almas desencarnadas


Cuando el hombre muere, el cuerpo físico se entierra y se descompone, mientras que el alma se libera y se queda en este mundo en otra dimensión, hasta tomar otro cuerpo, para nuevamente venir al mundo (1 Co. 15:44); la gente identifica a las almas como fantasmas, pero en realidad no lo son; es tarea y deber de todo Israelita predicar en los cementerios para liberar a las almas desencarnadas, previo a un entrenamiento espiritual muy especial. Las almas desencarnadas viven enfermas, luego de que confirman la Ley de Dios, de creer en el enviado y de la unción, recuperan su figura celestial y vuelven al Reino de Dios.

Cristo vino por sus almas

Cristo vino por ti, por el alma (Mt. 16:26), no vino por el cuerpo físico o la carne (1 Co. 15:50), porque el cuerpo físico es propiedad de Satanás (Ro. 7:14,24), por lo tanto es pecado.

Así que, los que están en la carne no pueden agradar a Dios (Ro. 8:8). Entonces él, volviéndose, dijo a Pedro: Quítate de delante de mí, Satanás; me eres escándalo; porque no entiendes lo que es de Dios sino lo que es de los hombres (Mt. 16:23).

Lucifer se apoderó del hombre


Cuando un ser humano nace, Lucifer se apodera del cuerpo físico, insertándole una serpiente (Mt. 23:33. Lc. 3:7), con un sistema de centros energéticos en todo el cuerpo, que le permiten gobernar, dominar y controlar al hombre (Ro. 16:18. 8:7. Fil. 3:19). En aquel día Jehová visitará con su espada dura, grande y fuerte, sobre leviatán, serpiente enroscada, y sobre leviatán serpiente retuerta; y matará al dragón que está en la mar (Is. 27:1. He. 4:12).

Satanás en el hombre está representado por la serpiente “Kundalini”


Bajo los lotos se recuesta, en escondite de cañas y marismas. Los lotos le recubren con su sombra, los sauces del torrente le rodean. Y a Leviatán, ¿le pescarás tú a anzuelo, sujetarás con un cordel su lengua? (Job 40:21,22,25). Cuando el hombre duerme, Leviatán o la serpiente enroscada Kundalini, recorre todo el cuerpo a través de los centros energéticos conocidos en el mundo como chakras (Hch. 28:3,5). Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: Que el mal está en mí. Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido a sujeción del pecado (Ro. 7:21,14,23).


¿Quién podrá liberarse de las siete legiones de demonios que habitan en el cuerpo del hombre (Pr. 26:25. Lc.8:2. Mr. 5:9. Jn. 8:44)?.

El despertar de la Serpiente, conduce al reino de Lucifer (Ap. 12:9).


Muchos son engañados por Lucifer, creen que estudiando a la serpiente se puede encontrar a Dios (Is. 27:1), más no saben que el despertar de la serpiente conduce a las tinieblas y los poderes mágicos que reciben provienen del mal (Ro. 16:18. 8:7. Fil. 3:19), como: desdoblarse, hacer vibrar el cuerpo físico a otra frecuencia, atravesar paredes, flotar, ver lugares remotos, escuchar a las almas desencarnadas, etc.; cada vez que el hombre recibe los poderes de la serpiente, mas lejos se encuentra de Dios y su cuerpo se prepara para ser morada de los ángeles rebeldes, quienes se preparan para combatir contra Dios.

En el cuerpo físico del hombre viven siete legiones de demonios y cada legión tiene un rey.


María Magdalena no es la única mujer que tenía los siete demonios, sino que, todo ser humano tiene siete demonios reyes y cada rey tiene una legión de demonios (Lc.8:2. Mr. 5:9). Porque siete abominaciones hay en su corazón (Pr. 26:25). Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias (Mt. 15:19).

Las siete legiones de demonios se encuentran distribuidas en 31 partes del cuerpo (Jos. 12:24) y cada legión de demonios esta integrada por 12 mil ángeles rebeldes o demonios (Jos. 8:25).

En el planeta tierra no hay un hombre Justo, excepto el Señor Ezequiel Jonás Ataucusi Molina; No he venido a llamar justos, sino pecadores a arrepentimiento (Lc. 5:32). Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios (Ro. 3:10,11). Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros (1 Jn. 1:8).

Aunque nosotros tratemos de auto definirnos como seres buenos, religiosos o de luz, no lo somos mientras las siete legiones de demonios habiten en nuestro cuerpo; He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre (Sal. 51:5). Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga bien y nunca peque (Eclesiastés 7:20). Todo camino del hombre es recto en su opinión: Mas Jehová pesa los corazones (Pr. 21:2). Si dijeres: Ciertamente no lo supimos; ¿No lo entenderá el que pesa los corazones?. El que mira por tu alma, él lo conocerá, Y dará al hombre según sus obras (Pr. 24:12).       

¿Cómo controla Satanás al hombre?


En un centro energético ubicado a la altura de los órganos sexuales vive leviatán, la serpiente; cuando los demonios ingresan, desde aquí se distribuyen por todo el cuerpo; la serpiente controla y gobierna los deseos sexuales de los seres humanos, porque está conectado directamente con el corazón y la mente del hombre.

Muchos tratan de despertar a leviatán a través del sexo (Lv. 15:1,2,3) desviándose de los caminos dejados por Dios (Sab. 14:23,24. Dt. 30:15 al 20); en este chacra o muralla vive un ejército de demonios que gustan del sexo, fomentan la lujuria, la prostitución, el adulterio, la fornicación, la homosexualidad y el lesbianismo (Ro. 1:28 al 31. 1 Co. 6:18. 2 P. 2:11. Ro. 7:23. Hch. 28:3,5); la serpiente empieza a morir, cuando se cumple las Leyes de Dios, los Diez Mandamientos (Is. 27:1. He. 4:12) y se cree en el enviado (Jn. 6:29. 3:18. Ez. 24:24. Lc. 11:29,30). Dios llama naciones a éstos demonios (Dt. 7:1) y la serpiente representa a los Gergeseos.


En el centro energético ubicado debajo del ombligo, vive una legión de demonios especializados en la avaricia y la codicia, siendo los encargados de inducir en el hombre el amor por los bienes materiales y la codicia por los bienes ajenos  (Lc. 12:15. Jer. 6:13. 22:17. 2 Pe. 2:14. Ef. 5:3 al 5); Amortiguad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: fornicación, inmundicia, malicia, mala concupiscencia, y avaricia, que es idolatría. Por las cuales cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de rebelión (Col. 3:5,6). Dios llama Jebuseos a los demonios que representan al sapo o al lagarto;  el hombre no puede luchar contra ellos (Dt. 4:38. 9:1 al 3), solo Dios puede expulsarlos (Ex. 34:24. 33:2. Jos. 3:10).


A la altura del plexo solar, vive una legión de demonios iracundos encargados de inducir en el hombre la crueldad, la malicia, la brutalidad, las iras, la agresividad, el insulto, etc. Mas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca (Col. 3:8). Dios llama Heteos a los demonios que representan a las iras o al tigre (Dt. 7:22. Ex. 23:23); cada centro energético está conectado con diversos órganos del cuerpo y cuando éstos actúan, luego de hacer pecar al hombre, lo llenan de enfermedades (Is. 1:6,7. Job. 2:7) que el hombre no puede curar o sanar (Job 13:4,5. Lc. 4:34,35). ¿Quién podrá apagar el fuego demoníaco que hay en el  cuerpo físico?.

En la parte Izquierda del corazón del hombre, se encuentra la morada de Satanás (2 Co. 11:3)


Aquí se encuentra la morada de Satanás (Ap. 2:24); El sabio tiene el corazón a la derecha, el necio tiene el corazón a la izquierda (Ec. 10:2). Cuando Satanás ingresa en el cuerpo, el hombre pierde el sentido y no puede hacer nada (Lc. 22:3,4. Hch. 5:3. 1 Co. 7:5) y en el corazón del hombre vive la legión de demonios mas fuerte, los Cananeos o el Chivo (Mt. 15:19. Ga. 5:19 al 21. Ro. 1:24. Ef. 4:18. Stg. 1:14,15). Estos demonios son los que causan los diferentes estados psicológicos del ser: hoy estamos alegres, en otro momento estamos tristes, luego nace el deseo de beber alcohol, fornicar o cometer adulterio, matar, robar, etc. Los demonios se alimentan de los pecados que produce el matrimonio entre Adan y Eva o entre el alma y el cuerpo físico.

El hombre es prisionero de Lucifer


En el corazón del hombre también habita el Pereceo  o Pavo Real, que representa el orgullo, la soberbia, el desprecio y la opresión al prójimo (Jer. 48:29. Pro. 16:18. 21:4. 16:5. Is. 2:11. 13:11); el Heveo representa al Cerdo, la gula, la glotonería y las bebidas alcohólicas (1 P. 4:3. Pro. 31:5. Is. 5:11); y, el Amorreo o la tortuga, la ociosidad, los vicios y los celos (Ec. 10:18. Pr. 19:15. 20:4. 6:6 al 11. Ro. 12:11 al 13. He. 6:11,12. Ec. 9:10).

Cuando hablare amigablemente, no le creas; Porque siete abominaciones hay en su corazón (Pr. 26:25). No creáis en amigo, ni confiéis en príncipe: de la que duerme a tu lado, guarda, no abras tu boca (Miq. 7:5. Jer. 9:4).

Los demonios son los que hacen pecar al hombre y lo llenan de enfermedades


Y algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habían salido siete demonios (Lc. 8:2). Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Qué nombre tienes? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él (Lc. 8:30). Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando en ellos, y enseñoreándose de ellos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos (Hch. 19:16). Y vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado y vestido, y en su juicio cabal; y tuvieron miedo (Mr. 5:15).

¿Por qué los seres humanos no han podido detectar o ver a los demonios?

Ningún hombre ha podido identificar su esencia, ni quien los gobierna, porque no creen en Dios ni en Cristo (Jn. 16:9) y en la búsqueda del Dios verdadero, fueron engañados por los ángeles rebeldes y llaman Dioses a los demonios. Ahora entonces, empezaran a preguntarse ¿qué se debe hacer para salvarse?, pues es SIMPLE, hay creer en el enviado EZEQUIEL JONÁS ATAUCUSI MOLINA (Jn. 6:29) y empezar a cumplir la Ley de Dios, los Diez Mandamientos (1 Jn. 2:7. Ap. 22:14), para recibir el Espíritu Santo de la promesa (Ro. 10:17. Ef. 1:13. Hch. 5:32. Ga. 3:23).

Los demonios viven felices en el corazón del hombre, porque el hombre no los ha descubierto y no los podrá descubrir, si no se somete a Ley de Dios (1 Co. 15:19. Mt. 8:22. Ef. 5:14); entonces, cuando el hombre se convierte a Ezequiel Jonás Ataucusi Molina, la morada de JEHOVÁ DIOS O JESUCRISTO, los demonios al escuchar los mandamientos de Dios (Ap. 10:10. Ro. 16:18) empiezan a despertarse y le declaran la guerra al convertido, para que no siga instruyéndose en los caminos de Dios y se quede con ellos en el infierno, que es el planeta tierra. Mas el pecado, tomando ocasión, obró en mí por el mandamiento toda concupiscencia: porque sin la ley el pecado está muerto (Ro. 7:8). Y yo sé que en mí (es a saber, en mi carne) no mora el bien: porque tengo el querer, mas efectuar el bien no lo alcanzo (Ro. 7:18).

La guerra espiritual por la liberación del alma


El hombre ha definido a los demonios como problemas psicológicos de la mente, porque no los puede ver y no los puede sentir. Los enemigos del hombre viven en su cuerpo físico (Mt. 10:34,35,16). No penséis que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para meter paz, sino espada (Mt. 10:34. Lc. 12:49 al 53). Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra su suegra: y los enemigos del hombre son los de su casa (Miq. 7:6).

La guerra espiritual por la liberación del alma


Solamente te esfuerces, y seas muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó: no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendieres (Jos. 1:7). Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al Cananeo, y al Heteo, y al Heveo, y al Pherezeo, y al Gergeseo, y al Amorrheo, y al Jebuseo (Jos. 3:10). ¿Por qué debes ser valiente? porque debes enfrentarte a Lucifer y a su ejército de demonios (Ef. 6:12,17. Dt. 20:17. Jos. 24:11. Mt. 10:34,35. Jn. 8:44).


En esta guerra, muchos mueren espiritualmente, vuelven al mundo y no saben porque el convertirse a Dios significa sufrimiento, angustia o tribulación; los ataques despiadados de Lucifer hacen retroceder a cualquier ser humano (1 Pe. 5:8), ya sucedió con los Israelitas orientales que Moisés liberó y ahora sucede algo parecido con los Israelitas occidentales que Ezequiel libertó, aun así, es valiente todo aquel que quiere o desea cumplir las Leyes de Dios (Dt. 9:5). La ley de Dios sirve para que el hombre pueda diferenciar el bien del mal.

Cada Israelita deberá derrotar a los Amorrehos, Hetheos, Pherezeos, Cananeos, Heveos y Jebuseos, para después de pasar el Jordán (luego de la muerte), heredar la tierra prometida. Ahora que ya sabes la guerra que cada Israelita libra, debes ser templado y misericordioso, porque no sabes la tribulación que vive cada convertido (Mt. 18:21,22).

Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes (Lc. 23:34); Jesús, pidió perdón para todos los que lo crucificaron, porque no sabían lo que hacían y no sabían lo que hacían, porque eran los demonios los que actuaban a través de los hombres (Lc. 22:3).

Cuando se cumple la Ley, Dios limpia el cuerpo físico y expulsa a los demonios


Después de la expulsión de los demonios, el cuerpo queda limpio del pecado y de las  enfermedades y andará con el Espíritu Santo de la promesa para cumplir con toda la Ley que Dios entregó a Moisés (Ez. 36:27. Hch. 3:22,23). La ley o la miel amarga el vientre, porque ahí está la fuerza del pecado, la serpiente (Ap. 10:10. Ro. 16:18. Job. 40:16,17,21,22). Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera todos los que vendían y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambiadores, y las sillas de los que vendían palomas (Mt. 21:12). Cuando el hombre se ha limpiado, Cristo ingresa en el cuerpo físico para expulsar a los demonios que no quieren salir del hombre y lo convierte en morada de Dios.

Para salir victorioso en esta guerra espiritual, se debe cumplir con las Leyes de Dios conforme Él lo ha ordenado; también, se puede expulsar a los demonios escuchando los diez mandamientos (Mt. 8:16). Lucifer hará pecar al hombre de la siguiente manera: el tomará una mujer (Lc. 22:3) y desde allí empezará a seducir al hombre, si se mira los ojos de la mujer, el nos cegará y nos hará caer en fornicación o adulterio, prohibido por Dios en su SÉPTIMO mandamiento; hay que ser valientes para resistir la tentación.


Si no se puede soportar los ataques de Lucifer, se ora a Dios y se pide en nombre de Ezequiel Jonás Ataucusi Molina, ángeles para que lo defiendan y los ángeles estarán a nuestro lado en cuando se termine la oración, los dolores pasarán y uno se sentirá mejor; cuando hay iras, se debe hacer lo mismo, se abre la boca y los ángeles ingresarán en el  cuerpo y expulsarán a los demonios.

Cuando se avanza en el conocimiento de Dios, Lucifer enviará demonios más fuertes para destruirnos y cuando ellos ingresen en el cuerpo, se sabrá por medio del calor que generan en la pierna izquierda, también se los puede ver en visiones, no se debe tener miedo, cuando se sienta dicho calor, hay que bajar fuego del mandamiento para ponerlo  en la pierna izquierda, luego, se pide una espada y se deja que el Espíritu reprenda, si no se lo hace, nos derrotarán, porque tienen poder para hacernos perder el sentido y cuando uno se despierte, todos los hechos se habrán consumado y se habrá perdido una batalla o la muerte.

Cuando se empiece a blasfemar contra Dios y se sienta que uno poco a poco empieza a enfriarse y a alejarse de las cosas de Dios, cientos de demonios han ingresado en el cuerpo y son ellos los que hacen ese trabajo por nosotros, en ésta situación, se debe orar, arrodillarse ante el mandamiento y pedir inyecciones espirituales, cuando se siente una energía en la mano derecha, Dios puso allí la medicina, hay que ponerse la inyección en el corazón de Dios, ubicado en la parte derecha del pecho, los dolores empezaran a desaparecer y se sentirá la salida de los demonios del cuerpo.

La salvación del hombre y del alma

Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará del cuerpo de esta muerte? (Ro. 7:24. Miq. 7:13). Porque así ha dicho Jehová: «Esta vez arrojaré con honda a los moradores de la tierra, y los afligiré, para que lo sientan» (Jer. 10:18). Y acontecerá en aquel día, que Jehová visitará sobre el ejército sublime en lo alto, y sobre los reyes de la tierra que hay sobre la tierra (Is. 24:21).

En este mundo hay un solo ser espiritual que puede liberar al hombre de las garras de Lucifer, EZEQUIEL JONÁS ATAUCUSI MOLINA, porque en Él mora JEHOVÁ Dios (Sal. 68:17). Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos (Ap. 21:3. He. 8:10).  

La espada de dos filos es la Palabra de Dios y es el arma para expulsar a los demonios del cuerpo físico.

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (He. 4:12. Ef. 6:17. Is. 27:1. Ap. 19:21).

La Ley de Dios sirve para:

  1. Reposo del Sábado; en este día Dios y Cristo limpian a los hombres de los dardos de Lucifer y sus demonios (Mt. 12:11. 12:22. 21:14. Mr. 1:34. 2:28);
  2. Fiestas solemnes: Dios expulsa a los demonios en las fiestas solemnes de la Pascua, Pentecostés y las Cabañas (Ex. 34:24,11. 23:30);
  3. La Sangre de Cristo, que es la expiación (He. 12:24. 9:14,20,22. Ap. 12:11), limpia el cuerpo y el alma; y, destruye a la serpiente o el pecado;
  4. La ofrenda u holocausto es obligatorio para todo Israelita (Gn. 4:4,7), por ésta ofrenda, Dios cuida y sana a todo aquel que ha creído en Él y en su hijo amado;
  5. Solo el que cree en los Mandamientos de Dios y en el enviado, recibirá el Espíritu Santo de la promesa.
El Espíritu Santo

Empero antes que viniese la fe, estábamos guardados bajo la ley, encerrados para aquella fe que había de ser descubierta (Ga. 3:23). Luego la fe es por el oír; y el oír por la palabra de Dios (Ro. 10:17). En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa (Ef. 1:13). Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales declaraba y testificaba el reino de Dios, persuadiéndoles lo concerniente a Jesús, por la ley de Moisés y por los profetas, desde la mañana hasta la tarde (Hch. 28:23).

La FE es el ESPÍRITU SANTO de la promesa y solo puede morar en el hombre que cumple la Ley de Dios, porque por medio de la Ley, el cuerpo se limpia con la Sangre del Cordero que es la sangre de la expiación (He. 12:24. 9:14. Ap. 7:14. 12:11).

La triada Cuerpo – Alma – Espíritu (1 Ts. 5:23)


Una vez que el cuerpo este limpio, el Espíritu Santo morará en nosotros para no volver a pecar contra Dios (Zac. 12:10. Hch. 3:22. Ez. 39:29. 37:26,27). Al Espíritu Santo lo conocerás, Él te ayudará a cumplir la Ley de Dios, luchará por ti y hará la obra de Dios; solo cuando llegue a morar en ti habrás alcanzado la salvación (Lc. 12:12. Jn. 4:24). Si eres un obrero fuerte en la obra de Dios, tendrás más espíritus para tu protección.

El Espíritu Santo te enseñará los misterios de Dios, ciencias (biología, matemáticas, agricultura, medicina, etc.), sobre el Reino Celestial y por medio de Él conocerás a Dios y a Cristo, además, empezarás a comunicarte con los ángeles que viven en toda la galaxia; el Espíritu Santo entra por la parte derecha del cuerpo físico, lo recorre, expulsa a los demonios que ingresan todos los días, lo limpia de las enfermedades y te instruye; son hermosos, su estatura es alrededor de 3 metros y son guerreros; ahora te preguntarás, ¿cómo ingresa un Espíritu de 3 metros dentro del cuerpo?, pues, el cuerpo del hombre es un mundo, donde habitan muchos seres espirituales (Mt. 13:32. Dn 4:12. Gn. 3:5).

¿Cómo liberarse de los demonios?

Los siete demonios con sus legiones están enraizados hasta en la médula espinal del cuerpo y para que salgan, hay que denunciarlos; en la noche, se debe meditar, orar y pedir al Señor que elimine a los demonios que se los va a denunciar y se los denuncia cuando se declara a Dios todos los pecados que se ha cometido, desde que se conoció la Ley hasta cuando se tiene uso de razón o hasta cuando se era un niño (Is. 1:18. 44:22. Miq. 7:19). Se deberá denunciarlos en orden; primero la codicia, luego el orgullo, los celos, las iras, la fornicación, el adulterio, el robo, el chisme, la mentira, la avaricia, la lujuria, la idolatría, etc., en detalle, tal como se los cometió; hay que estar atento a los pensamientos, cuando existen malos pensamientos, el pecado está presente, hay que denunciarlo y Dios lo expulsará. 

¿A dónde va el alma después de ésta vida?

Si se ha cumplido la Ley de Dios a la perfección y se peleado la buena batalla, después de pasar el Jordán o después de la muerte (Dt. 4:26), se alcanzará la vida eterna y se entrará a vivir en la tierra prometida (Dt. 4:40. 6:10,11. 9:1), una tierra más hermosa que éste planeta, llena de riquezas, castillos y de viñas.

Batalla por tu alma, no tengas miedo, Jehová Dios está con nosotros (Dt. 20:1)

Despiértate, lucha por tu alma (Jer. 16:16. Job 7:1. Ef. 6:12. Col. 2:1), rebelate contra Lucifer tu opresor (Jer. 21:12. Ap. 12:17), vuélvanse a Dios (Jer 6:16. Ec. 3:15. Ap. 22:14); Dios está aquí en la tierra, en su santuario, Ezequiel Jonás Ataucusi Molina.

Déjense crecer el cabello, éste es el arma secreta para luchar contra el adversario (Jue. 16:17,19,22, 29. Nm. 6:5); no se olviden de presentar la ofrenda para el Dios viviente; y, recuerden, hasta que no haya salido la serpiente del cuerpo, uno seguirá en pecado (Pro. 23:32. Juan 3:14. Hch. 28:3,5).

Para atacar a los demonios que se encuentran en el cuerpo y empezar a destruir a la serpiente, uno debe acostarse boca arriba, relajarse, respirar y exhalar profundamente, luego hay que ponerse los audífonos con el audio de los Diez Mandamientos y empezar a llenar los pulmones de aire hasta su máxima capacidad, hay que retener el aire hasta cuando sea posible y luego soltarlo lentamente, este ejercicio permitirá que la serpiente con sus chakras se estiren y contraigan conforme se produce la respiración, similar a producir temblores en las habitaciones de los demonios y éstos empezarán a salir del cuerpo; este ejercicio hay que hacerlo hasta que la serpiente salga del cuerpo y los chakras se destruyan (Mt. 8:16. He. 4:12).

Cuando se ve luces de color negro, los demonios nos rodean, se debe reprenderlos con la mano derecha alzada y en la dirección de las manchas negras hay que bendecirlos en el nombre de Jehová Dios o de Ezequiel Jonás Ataucusi Molina, el resultado es el mismo, pues solo con levantar la mano huyen.

Vamos a Casa, ¿Porque sufres en este mundo?, ¿Por qué quieres seguir siendo esclavo de Lucifer?, ¿Acaso ésta vida no es cruel?.
Autor: Randon Ortiz

JEHOVÁ DIOS EN AMÉRICA DEL SUR
EZEQUIEL JONÁS SU TEMPLO

La Paz y la Gracia de nuestro Señor Ezequiel Jonás Ataucusi Molina, more en cada uno de vosotros hermanos y hermanas Israelitas.


PUBLICACIÓN PERSONAL:


DIOS EXISTE


Yo lo busqué y lo encontré, aunque Dios dice, tú no me encontraste, Yo te llamé.

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