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11.09.2011

El Hijo del Hombre

EL HIJO DEL HOMBRE

La Paz del Señor sea con todos Vosotros:

Bíblicamente, en el cielo, el Hijo del Hombre es el Espíritu Santo y en la tierra, es el cuerpo físico en donde habita el Espíritu Santo; es un cuerpo hecho por las manos de Dios y siendo un bebé, es entregado a los ángeles, quienes moran en otros cuerpos físicos, para que lo cuiden hasta que empiece a trabajar en los negocios de Dios y luego sea levantado con la potencia o la gloria de Dios.

1.    ¿Quién hace el cuerpo físico del Hijo del Hombre?

Mirad, oh menospreciadores, y entonteceos, y desvaneceos; Porque yo obro una obra en vuestros días, OBRA QUE NO CREERÉIS, si alguien os la contare (Hechos 13:41). Mirad en las gentes, y ved, y maravillaos pasmosamente; porque obra será hecha en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis (Habacuc 1:5). Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas, y vino; y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos (Isaías 5:12). Jehová nuestro Dios, hizo el cuerpo físico de Ezequiel Jonás, en el cual mora su Espíritu Santo.


Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste NO FUE CORTADO TU OMBLIGO, ni fuiste lavada con agua para temperarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas (Ezequiel 16:4). 

2.    ¿Quién fue Jesucristo?

Jesucristo está formado por tres seres; el cuerpo físico (visible), el alma y el Espíritu Santo (Invisibles); el alma es el soplo de vida, el ser que da vida al cuerpo físico y el Espíritu Santo, es el Arcángel Miguel o el Príncipe Israel, él es el que hace los milagros, sana, profetiza, habla en lenguas y hace las maravillas que Jehová nuestro Dios ordena hacer.

Y viniendo Jesús a las partes de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre? (Mateo 16:13). Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, más mi Padre que está en los cielos (Mateo 16:16,17).

Y saliendo él a tierra, le vino al encuentro de la ciudad un hombre que tenía demonios ya de mucho tiempo; y no vestía vestido, ni estaba en casa, sino por los sepulcros. El cual, como vio á Jesús, exclamó y se postró delante de él, y dijo a gran voz: ¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Ruégote que no me atormentes (Lucas 8:27,28). Los demonios, seres invisibles al ojo humano, reconocieron que en Jesús vivía el Hijo del Dios Altísimo. ¿Y dónde viven los demonios?:  Porque si Dios no perdonó a los ángeles que habían pecado, sino que habiéndolos despeñado en el infierno con cadenas de oscuridad, los entregó para ser reservados al juicio (2 Pedro 2:4). Tú crees que Dios es uno; bien haces: también los demonios creen, y tiemblan (Santiago 2:19). Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo; fue arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él (Apocalipsis 12:9), los demonios viven en este planeta, la vida en este mundo es el infierno y la tierra misma es el infierno.

3.    ¿Quién fue el que murió, el Espíritu o Jesús?

Al Espíritu de Dios también se lo conoce como Cristo. Respondióle la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre: ¿cómo pues dices tú: Conviene que el Hijo del hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del hombre? (Juan 12:34). CRISTO es eterno y no puede morir, porque es el Espíritu de Dios: Ellos perecerán, más tú eres permanente; Y todos ellos se envejecerán como una vestidura; Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; Empero tú eres el mismo, Y tus años no acabarán (Hebreos 1:11,12); entonces, el que murió fue Jesús, el cuerpo físico: Pero Jesús dio un fuerte grito y murió (Marcos 15:37). Y como Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, dio el espíritu (Juan 19:30). Y acaeció que al salírsele el alma, (pues murió) llamó su nombre Benoni; más su padre lo llamó Benjamín (Génesis 35:18).

El que muere es el cuerpo físico, más el alma y el Espíritu continúan viviendo después de la muerte del cuerpo.


Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción (1 Corintios 15:50). En el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra; porque de ella fuiste tomado: pues polvo eres, y al polvo serás tornado (Génesis 3:19).  Y cuerpos hay celestiales, y cuerpos terrestres; mas ciertamente una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrestres (1 Corintios 15:40). Porque lo que era imposible a la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne (Romanos 8:3). El cuerpo físico (carne de pecado) no puede heredar el reino de los cielos. Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fue crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, a fin de que no sirvamos más al pecado (Romanos 6:6).

4.    ¿Y a dónde se fue Jesucristo después de la muerte de Jesús?

El Espíritu de Dios, el cual vivió en Jesús, se llama Jesucristo, él es el Hijo del Dios Altísimo, volvió al Reino de los Cielos, de dónde vino y se sentó a la diestra del Padre Eterno: Y estando con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él iba, he aquí dos varones se pusieron junto a ellos en vestidos blancos; Los cuales también les dijeron: Varones Galileos, ¿qué estáis mirando al cielo? este mismo Jesús que ha sido tomado desde vosotros arriba en el cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo (Hechos 1:10,11). Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios (Juan 20:17). Jesucristo se fue de este mundo, porque este mundo es el infierno y no es el Reino de los Cielos: Respondió Jesús: «Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí (Juan 18:36).

5.    ¿Alguien conoce a Jesucristo?

El Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros (Juan 14:17). A
Jehová Dios, solo lo conocemos sus discípulos y es Hermoso; se muestra solo a sus siervos (Ezequiel 39:29. Hebreos 8:11).

JESUCRISTO ES EL CORDERO Y ÉL ES JEHOVÁ DIOS. El siguiente día ve Juan a Jesús que venía a él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo (Juan 1:29). Ellos pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque es el Señor de los señores, y el Rey de los reyes: y los que están con él son llamados, y elegidos, y fieles (Apocalipsis 17:14). Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses, y Señor de señores, Dios grande, poderoso, y terrible, que no acepta persona, ni toma cohecho (Deuteronomio 10:17). 
 
6.    El Espíritu toma el nombre del cuerpo físico en el cual vive

El Espíritu que vive en un cuerpo físico, toma el nombre de la persona en el cual vivió y se queda con ese nombre en el mundo espiritual.

Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de días y fue unido a su pueblo (Génesis 25:8). Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos (Lucas 16:31). El Espíritu que vivió en Abraham, tomó el nombre de Abraham después de la muerte del cuerpo físico.

Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová (Deuteronomio 34:5). Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías (Lucas 9:30). El Espíritu que vivió en Moisés, tomó el nombre de Moisés después de la muerte de su cuerpo físico.

Pero Jesús dio un fuerte grito y murió (Marcos 15:37). Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; más los discípulos no sabían que era Jesús. Y les dijo: hijitos, ¿tenéis algo de comer?. Le respondieron: No. (Juan 21:4, 5,6). Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el infierno, ni su carne vio corrupción (Hechos 2:31). Jesús murió, empero, el que resucitó fue Cristo, es decir el Espíritu de Dios, el cual volvió al cielo; y, el Espíritu de Dios que vivió en Jesús tomó el nombre de JESUCRISTO y con ese nombre, es conocido en el reino de los cielos.

Empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero: y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna (1 Juan 5:20). Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren (Juan 4:24).

Y enviará a Jesucristo, que os fue antes anunciado: Al cual de cierto es menester que el cielo tenga hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde el siglo (Hechos 3:20,21). Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: más vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros (Juan 14:17). El que vendrá en su segunda venida es Jesucristo o el mismo Dios en Espíritu, el cual se encarnará en Jonás. Y juntándose las gentes a él, comenzó a decir: Esta generación mala es: señal busca, mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás. Porque como Jonás fue señal a los Ninivitas, así también será el Hijo del hombre a esta generación (Lucas 11:29,30); un cuerpo físico no puede vivir dentro de otro cuerpo físico, porque son entidades divinas independientes. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y allegarse ha a su mujer, y serán una sola carne (Génesis 2:24); el hombre es el alma y la mujer es la carne o el cuerpo físico.

Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos (Hebreos 13:8); El Espíritu de Dios que vivió en Jesús es eterno y es el mismo Jehová Dios. Y díjome: Hecho es. Yo soy Alpha y Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré de la fuente del agua de vida gratuitamente (Apocalipsis 21:6). 

7.    Jesucristo vendrá en Espíritu

Y yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre (Juan 14:16). Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho (Juan 14:26). El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce; pero vosotros lo conocéis, porque vive con vosotros y estará en vosotros (Juan 14:17).  Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros y no al mundo? (Juan 14:22).

Jesucristo vendrá en Espíritu y no en carne o con el cuerpo físico de Jesús, tal como el mundo se imagina; se revelará espiritualmente primero a sus discípulos y luego a la humanidad, la cual también lo verá a través de la nube cibernética o Internet y a través de los medios de comunicación. 
 
8.    ¿Quién es el Hijo del Hombre para esta generación?

Habiéndose reunido la gente, comenzó a decir: «Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación (Lucas 11:29,30).

El Hijo del Hombre para esta generación es JONÁS (Jonás ya cumplió 40 años de edad, el día 22 de Enero de 2012); y, en JONÁS vive Jesucristo o Jehová Dios.


9.    ¿Espiritualmente, quién es el Hijo del Hombre?

Más á Jerusalem he elegido para que en ella esté mi nombre, y a David he elegido para que fuese sobre mi pueblo Israel (2 Crónicas 6:6). Ezequiel pues os será por señal; según todas las cosas que él hizo, haréis: en viniendo esto, entonces sabréis que yo soy el Señor Jehová. (Ezequiel 24:24). En Jerusalem o Ezequiel Jonás Ataucusi Molina, mora Jehová Dios. 

 
Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos (Apocalipsis 21:3). Ezequiel Jonás Ataucusi Molina es el tabernáculo o la morada de Dios.

Y haré temblar a todas las gentes, y vendrá el Deseado de todas las gentes; y henchiré esta casa de gloria, ha dicho Jehová de los ejércitos (Hageo 2:7). Ezequiel Jonás Ataucusi Molina, es la casa del Dios viviente, de Jehová de los Ejércitos.

Y concertaré con ellos pacto de paz, perpetuo pacto será con ellos: y los asentaré, y los multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos para siempre. Y estará en ellos mi tabernáculo, y seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo (Ezequiel 37:26,27). Ezequiel Jonás Ataucusi Molina es el Santuario de Dios.

10.    En Ezequiel Jonás Ataucusi Molina habrá salvación

Así dice Jehová: Yo he restituido a Sión, y moraré en medio de Jerusalem: y Jerusalem se llamará Ciudad de Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad (Zacarías 8:13). Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he tornado a Jerusalem con miseraciones; en ella será edificada mi casa, dice Jehová de los ejércitos, y la plomada será tendida sobre Jerusalem (Zacarías 1:16). Ahora estarán abiertos mis ojos, y atentos mis oídos, a la oración en este lugar: Pues que ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre (2 Crónicas 7:15,16).

Más a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre (Juan 1:12).


¿Porque hay salvación en Jonás?, porque en ese cuerpo mora Jesucristo o Jehová Dios, el que perdona los pecados, nos da la vida y decide sobre nuestras vidas.

11.    En Ezequiel Jonás Ataucusi Molina vive el Rey del Universo

¿Quién es este Rey de gloria? ¡Es Jehová de los ejércitos!i ¡Él es el Rey de gloria! Selah (Salmos 24:10). Porque Jehová es Dios grande, el gran Rey sobre todos los dioses (Salmos 95:3). Más Jehová es el Dios verdadero: él es el Dios vivo y el Rey eterno; ante su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación (Jeremías 10:10).

12.    En Ezequiel Jonás Ataucusi Molina vive el Juez para esta generación

Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey. ¡Él mismo nos salvará! (Isaías 33:22).

13.    En Ezequiel Jonás Ataucusi Molina está la gloria de Dios

Y si alguno les quisiere dañar, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos: y si alguno les quisiere hacer daño, es necesario que él sea así muerto. Estos tienen potestad de cerrar el cielo, que no llueva en los días de su profecía, y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga cuantas veces quisieren (Apocalipsis 11:5,6).

Y el cuarto ángel derramó su copa sobre el sol; y le fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el grande calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene potestad sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria (Apocalipsis 16:8,9).

14.    El mundo debe reverenciar al Santuario del Dios viviente

Mis sábados guardaréis, y mi santuario tendréis en reverencia: Yo Jehová (Levítico 19:30). Así dice Jehová: El trabajo de Egipto, las mercaderías de Etiopía, y los Sabeos hombres agigantados, se pasarán a ti, y serán tuyos; irán en pos de ti, pasarán con grillos: A ti harán reverencia, y a ti suplicarán, diciendo: Cierto, en ti está Dios, y no hay otro fuera de Dios (Isaías 45:14). Teniendo pues aún un hijo suyo amado, enviólo también a ellos el postrero, diciendo: Tendrán en reverencia a mi hijo (Marcos 12:6). El santuario del Hijo del Dios Altísimo, se llama Ezequiel Jonás Ataucusi Molina.   

15.    ¿Qué pasará con los que blasfeman contra del Hijo del Hombre?

¿Quién obró e hizo esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio? Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros (Isaías 41:4). Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió (Juan 5:23). El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; más el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él (Juan 3:36).

¡Ay de ellos! porque se apartaron de mí: destrucción sobre ellos, porque contra mí se rebelaron; yo los redimí, y ellos hablaron contra mí mentiras (Oseas 7:13). Y apartaré de entre vosotros los rebeldes, y los que se rebelaron contra mí: de la tierra de sus destierros los sacaré, y a la tierra de Israel no vendrán; y sabréis que yo soy Jehová (Ezequiel 20:38). Más los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos (Isaías 1:28).

Y será en aquel tiempo, que yo escudriñaré á Jerusalem con candiles, y haré visitación sobre los hombres que están sentados sobre sus heces, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni mal (Sofonías 1:12).

Por tanto así dijo el Señor Jehová: He aquí que mis siervos comerán, y vosotros tendréis hambre; he aquí que mis siervos beberán, y vosotros tendréis sed; he aquí que mis siervos se alegrarán, y vosotros seréis avergonzados; He aquí que mis siervos cantarán por júbilo del corazón, y vosotros clamaréis por el dolor del corazón, y por el quebrantamiento de espíritu aullaréis (Isaías 65:13,14).

16.    Predicar al mundo entero, la presencia divina del Señor en la tierra

El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió (Lucas 10:16). El que me odia a mí, también a mi Padre odia (Juan 15:23). Cualquiera que niega al Hijo, este tal tampoco tiene al Padre. Cualquiera que confiesa al Hijo tiene también al Padre (1 Juan 2:23).

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos (Mateo 10:33). Por tanto, el que se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles (Marcos 8:38). Si sufrimos, también reinaremos con él; si lo negamos, él también nos negará (2 Timoteo 2:12).

Ezequiel Jonás Ataucusi Molina
 Autor: Randon Ortiz

JEHOVÁ DIOS EN AMÉRICA DEL SUR
EZEQUIEL JONÁS SU TEMPLO

La Paz y la Gracia de nuestro Señor Ezequiel Jonás Ataucusi Molina, more en cada uno de vosotros hermanos y hermanas Israelitas.