TODA LA HUMANIDAD DEBE CONVERTIRSE A JEHOVÁ DIOS, QUIEN MORA EN SU PROFETA JONÁS....

11.21.2011

El verdadero origen del Hombre

¿Quién es el Hombre?


La Paz del Señor sea con todos Vosotros:
El hombre es una creación de nuestro Dios Jehová (Salmos 46:11. Eclesiastés 7:29. Marcos 10:6. Génesis 5:1); espiritualmente es un ser divino (Adán) y carnalmente (Eva) es un animal (2 Pedro 2:12), tal como él mismo se ha auto identificado. El ser divino es un ser inmortal y el carnal es mortal; en promedio, el cuerpo físico de la primera generación vivió casi 1000 años; en la segunda generación 120 años (Génesis 6:3) y en la tercera generación hasta los 70 años (Salmos 90:10). Los años de vida del hombre se acortaron por causa del pecado; y, por la desobediencia del hombre, Dios incluso se arrepintió hasta de haberlo creado (Génesis 6:6).

Dios hizo al hombre para que lo sirva a él y no al diablo (1 Co. 6:13).

Satanás, el gobernante espiritual de este mundo (Apocalipsis 12:9), se encargó de enseñar al hombre de que es producto de la evolución y que desciende del mono; que, los terremotos y los desastres son propios de la naturaleza; además, los dividió a todos, a cada tribu o pueblo le puso un nombre y su propia identidad; fuera de eso, creó miles de religiones para dividirlos aún más; de tal forma que, cuando vino Noé y sus predicadores para enseñarles sobre el Reino de Dios, nadie creyó, porque tanta fue su ignorancia, perdición y confusión; igual cosa sucedió con Sodoma y Gomorra, nadie creyó en Lot, aunque todos afirmaban creer en Dios; ahora, como nuestro Dios sabe que no creerán en él, ha enviado nuevamente a la tierra a su Hijo amado y a sus huestes celestiales, para que ayuden al hombre a salvarse de su autodestrucción; Cristo vino a la tierra con un regalo para todos los hombres que creen en él, el Espíritu Santo de la promesa.
  
En los próximos años Jehová Dios, abrirá los ojos a todos los seres humanos para que vean la realidad de este mundo, porque Satanás tiene cegado a toda la humanidad para que no pueda ver el Reino Celestial y no se convierta a Dios (Isaías 35:5. 2 Co. 4:4.).

Si no sabes como entra el espíritu en los miembros, en el vientre de la mujer encinta, tampoco sabrás la obra de Dios que todo lo hace (Eclesiastés 11:5). Que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser espíritu, alma y cuerpo sea guardado irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1 Tesalonicenses 5:23).

El cuerpo físico

El cuerpo físico del hombre, fue hecho del polvo de la tierra. Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (Génesis 1:26,27). Entonces Dios el Señor formó al hombre, de la tierra misma, sopló en su nariz y le dio vida (Génesis 2:7).

Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma (1 Pedro 2:11).

Dios en su sagrado libro, identifica al cuerpo físico como casa o templo. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (1 Corintios 6:19). Mas él hablaba del templo de su cuerpo (Juan 2:21).

¿De qué le servirá al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? (Mateo 16:26). ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? (Marcos 8:37).

El Alma

Ciertamente Espíritu hay en el hombre, Y el soplo del Omnipotente le hace que entienda (Job 32:8). Ten misericordia de mí, Jehová, porque estoy en angustia; se han consumido de tristeza mis ojos, también mi alma y mi cuerpo (Salmos 31:9). No temáis a los que matan el cuerpo pero el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno (Mateo 10:28). El soplo que dio la vida al cuerpo de barro, es el alma (Génesis 2:7). Esta alma es de color blanco como la nieve o es como una nube, ingresa al vientre de la madre cuando el óvulo ha sido fecundado (Salmos 139:16). Esta alma divina, es la que da vida e inteligencia al cuerpo físico.   

El alma eres tú, es un cuerpo cósmico, es la obra perfecta de nuestro Dios Jehová, ésta entidad celestial es la que ve, siente, piensa, habla, escucha, presiente, saborea, etc. El alma, controla el funcionamiento del cuerpo físico; cuando miras a otra persona, el alma que está dentro del cuerpo es la que mira a través de los ojos; cuando se presiente algo, no es el cuerpo el que presiente, sino, el alma es la que manifiesta lo que está por suceder; y, el cuerpo físico, es una máquina orgánica que sirve de vehículo para la manifestación del alma o es el traje del alma.

Cuerpo y alma es lo que todos los hombres y las mujeres de este mundo tienen, muchos han experimentado y han vivido estos misterios; a través del desdoblamiento astral, el alma sale del cuerpo, empero, no sugerimos realizar éstas prácticas, porque Satanás con sus demonios los estarán esperando para luchar con ustedes y hacerlos desencarnar; es mejor, empezar a cumplir los diez mandamientos de Dios, hasta que el Espíritu Santo de la promesa llegue a vivir dentro de nosotros (Gálatas 3:24), él nos enseñará los misterios del universo y del Dios Omnipotente.

El cuerpo y el alma forman una sola entidad divina

Varón y hembra los crió; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adam, el día en que fueron criados (Génesis 5:2). Dios llamó Adam, tanto al alma como al cuerpo físico, puesto que son dos seres en uno (uno espiritual y uno carnal). Y dijo: Por tanto, el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y serán dos en una carne? (Mateo 19:5). Porque el varón no es de la mujer, sino la mujer del varón. Porque tampoco el varón fue criado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón (1 Corintios 11:8,9). El cuerpo y el alma, toman el nombre de almas vivientes y las almas vivientes son los seres humanos.

El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo (1 Corintios 15:47).

Y cuerpos hay celestiales, y cuerpos terrestres; mas ciertamente una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrestres (1 Corintios 15:40).

Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción heredar la incorrupción (1 Corintios 15:50). El cuerpo físico, no puede heredar el reino de los cielos, sino el alma, porque el cuerpo es polvo y debe volver al polvo y la sangre es pecado.

La muerte del cuerpo físico

Ella, al salírsele el alma -pues murió-, le puso por nombre Benoni; pero su padre lo llamó Benjamín (Génesis 35:18). El cuerpo físico es tan solo la envoltura del alma; cuando la persona duerme, el alma sale del cuerpo y camina por una dimensión que terrenalmente no se puede ver; y, cuando muere el cuerpo físico, el alma o tú, abandona dicho cuerpo y sigue viviendo en otra dimensión; el alma es eterna (Juan 8:58. Hebreos 1:11).

Después de eso, el polvo volverá a la tierra, como antes fue, y el espíritu volverá a Dios, que es quien lo dio (Eclesiastés 12:7). Cuando el cuerpo muere, éste se descompone en los lugares donde ha sido enterrado y se convierte en polvo y el alma, el ser que se manifestó en dicho cuerpo, regresa a Dios si ha cumplido con sus mandamientos, caso contrario, se queda aquí en la tierra, en otra dimensión (Juan 3:13). Los familiares de la persona que ha muerto, no deben sufrir por el cuerpo que se descompone en la tierra, sino, deben orar por el alma que vivió en dicho cuerpo (Eclesiastés 3:19,20).

La reencarnación del alma

La reencarnación del alma se produce solo si Dios lo permite. El alma tiene una sola oportunidad para tomar un cuerpo físico, luego viene el juicio. Y de la manera que está establecido a los hombres que mueran una vez, y después el juicio (Hebreos 9:27). 

Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual (1 Corintios 15:44). Después de la muerte, el alma resucita o se levanta y continúa viviendo en otra dimensión.

¿Dónde es mejor la vida, desencarnado o encarnado?, pues, la vida como encarnado es un infierno, porque el sufrimiento existe desde que el cuerpo nace hasta que muere, empero, puede salvarse cumpliendo la Ley de Dios. La vida como alma, puede ser más sencilla, pero el sufrimiento que existe es el castigo de Lucifer y sus demonios, gobernantes del mundo espiritual que rodea a este planeta y no puede salvarse, porque no puede cumplir la Ley de Dios; entonces, todas las almas vivientes o seres humanos que habitan en este planeta, cuyo número aproximado es de 7 billones, pueden alcanzar la vida eterna, a través del cumplimiento de la Ley de Dios; no se debe desaprovechar esta oportunidad para adquirir la vida eterna.

¿Por qué las almas se reencarnan?, porque no creen en Dios, ni en Cristo, no cumplen las Leyes que Dios ordenó hacerlas y transgreden el séptimo mandamiento de dicha Ley: “NO COMETERÁS ADULTERIO. NO CONTAMINARÁS TU HIJA HACIÉNDOLA FORNICAR: MAS A CAUSA DE LAS FORNICACIONES, FUE DICHO: EL HOMBRE DEJARÁ PADRE Y MADRE, Y SE UNIRÁ A SU MUJER, Y SERÁN DOS EN UNA CARNE. Y NO EMPARENTARÁS CON ELLOS: O TOMANDO DE SUS HIJAS PARA TUS HIJOS Y FORNICANDO SUS HIJAS EN POS DE SUS DIOSES, HARÁN TAMBIÉN FORNICAR A TUS HIJOS EN POS DE LOS DIOSES DE ELLAS”.

El adulterio y la fornicación significan que nadie debe seguir las enseñanzas religiosas de este mundo, porque no son de Dios. Que esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrena, animal, diabólica (Santiago 3:15). EMPERO el Espíritu dice manifiestamente, que en los venideros tiempos alguno apostatarán de la fe escuchando a espíritus de error y á doctrinas de demonios (1 Timoteo 4:1); y, la persona se vuelve adúltera o fornicaria, porque no cumple el pacto que firmó con Dios, antes de tomar su cuerpo físico. No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos (Deuteronomio 5:3); y, el pacto firmado entre Dios y el Alma, es el cumplimiento de las leyes, los estatutos y los derechos establecidos por Dios por perpetuidad.

El séptimo mandamiento significa que, por cometer adulterio o fornicación contra las leyes de Dios, el alma, cada vez tendrá que unirse a su mujer, a la carne o al cuerpo físico, para vivir en este mundo hasta que llegue a cumplir la ley de Dios a la perfección. Ellos perecerán, mas tú eres permanente; Y todos ellos se envejecerán como una vestidura;  Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; Empero tú eres el mismo, Y tus años no acabarán (Hebreos 1:11,12).

Muchas almas vivientes, pecaron y blasfemaron contra Dios en gran manera tal como Nabuconodosor, cuya alma deberá vivir reencarnada en un animal durante siete mil años. Su Majestad será separado de la gente y vivirá con los animales, comerá hierba, como los bueyes, y el rocío empapará su cuerpo. Así vivirá su majestad durante siete años, hasta que reconozca que el Dios Altísimo tiene poder sobre todos los reinos humanos, y que es él quien pone como gobernante a quien él quiere (Daniel 4:25).

Ahora bien, ¿dónde está el Pueblo de Dios para unirnos a él y empezar a cumplir las Leyes de Dios?, el Pueblo de Dios fue restaurado en la República del Perú en el año de 1968 por el Arcángel Miguel, el Unigénito Hijo del Dios Altísimo y está congregado en la Asociación Evangélica de la Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal - AEMINPU.

La resurrección del alma

Porque en la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres marido; mas serán como los ángeles de Dios en el cielo (Mateo 22:30). Cuando el hombre ha cumplido la Ley de Dios, después de que el cuerpo ha dejado de respirar, el alma resucitará y se irá al cielo, al Reino de Dios y nunca jamás volverá a vivir en este planeta o jamás volverá a tomar otro cuerpo físico. Y él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, es a saber, Dios: y si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos (Mateo 19:17). La Vida Eterna es la resurrección del alma.

La resurrección de las almas que han creído en Dios desde Adan

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero. Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero (Juan 6:40,44). Todas las almas que han creído en Dios desde el tiempo de Adan, están hoy aquí y son millones de hermanos que caminan entre los 7 billones de habitantes de este planeta, los que se convertirán al Dios Viviente, quien mora en Ezequiel Jonás Ataucusi Molina y Él está en el Perú.

La resurrección de los Espíritus de Dios

Y otros: Elías ha aparecido; y otros: Algún profeta de los antiguos ha resucitado (Lucas 9:8). Las almas de Dios, en las cuales llegará a morar el Espíritu Santo de la promesa, ya están encarnadas y son aquellas que andan por las calles predicando el Evangelio del Reino de Dios. Las almas de los 12 patriarcas o los 12 apóstoles de Jesús, de los profetas del Dios Altísimo, los 144 mil sellados y miles de ángeles, ya están reencarnados en este mundo y caminan entre la gente de este planeta, esperando la hora señalada para despertarse y cuando se despierten, harán temblar a este mundo lleno de oscuridad: He aquí yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel, dice Jehová; gente robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignorarás, y no entenderás lo que hablare (Jeremías 5:15). Así ha dicho Jehová: He aquí que viene pueblo de tierra del aquilón, y gente grande se levantará de los cantones de la tierra (Jeremías 6:22).

El Espíritu Santo

En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa (Efesios 1:13). El Espíritu Santo de la promesa, es el galardón para los que creen en Cristo (Jonás) y en su ley, los diez mandamientos; y, el Espíritu Santo es un ángel de Dios, perfecto, fuerte, santo, que ayudará al hombre a cumplir la Ley de Dios.

Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalem, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y harán llanto sobre él, como llanto sobre unigénito, afligiéndose sobre él como quien se aflige sobre primogénito (Zacarías 12:10). Y ya no les ocultaré más mi rostro, porque habré derramado mi Espíritu sobre la casa de Israel “Dice el Señor” (Ezequiel 39:29). Y darles he un corazón, y espíritu nuevo daré en sus entrañas; y quitaré el corazón de piedra de su carne, y daréles corazón de carne; Para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis juicios y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios (Ezequiel 11:19,20). Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen (Hechos 5:32). Dios da el Espíritu Santo a los que creen en sus leyes, para que las puedan cumplir a la perfección y es la garantía de la salvación o la vida eterna; todo ser humano que no tenga el Espíritu Santo de Dios, volverá a reencarnarse nuevamente. Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es (Juan 3:5,6). Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios (Romanos 8:14).

Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablaran (Hechos 2:4). Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas (1 Corintios 12:28). A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas (1 Corintios 12:10). El Espíritu Santo, es el que tiene la sabiduría y el conocimiento acerca del Reino de nuestro Dios Jehová, es el que habla en lenguas (idioma desconocido), es el que hace milagros, es el que expulsa a los demonios, es el que tiene el poder para revivir a los muertos, es el que descifra el significado de los sueños, es el que puede predecir los acontecimientos del futuro, etc. Este Espíritu, es el que tuvieron los profetas y los apóstoles; y, es el que tenemos ahora con nosotros, él es el Espíritu de la Gracia o la GRACIA de la cual hablaron Jesús y sus discípulos.

Respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua, pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego (Lucas 3:16). El que bautiza con el Espíritu Santo es el Hijo del Hombre, hoy en día Ezequiel Jonás Ataucusi Molina, ¿Jesús bautizó a alguien?, a ninguno, todo era para el futuro, para este tiempo.

Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores busca que lo adoren. Dios es Espíritu, y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que lo adoren (Juan 4:23,24).  Nuestro Dios Jehová, no espera que la carne o el cuerpo lo adore, sino, el Espíritu Santo que podría llegar a morar en el hombre si se convierte a Dios para cumplir su Ley.

Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lucas 11:13). Conviértete y pide tu Espíritu Santo, para que de verdad adores al Padre y alcances la inmortalidad.

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres (Mateo 5:13). Todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal (Marcos 9:49). El cuerpo físico, por si solo no sirve para nada, el que da el sabor a la tierra es la sal y la sal es el Espíritu Santo.

En resumen: así como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe está muerta si no va acompañada de hechos (Santiago 2:26). Esto es: no son hijos de Dios los hijos según la carne, sino que son contados como descendencia los hijos según la promesa. Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios (Romanos 9:8. 8:14). El que no tiene el Espíritu de Dios con él, está muerto para Dios (Lucas 9:60).

¿Porque el hombre necesita el Espíritu Santo?

Todo hombre, si desea salvarse necesita del Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo es el ser espiritual que lo protegerá de los ataques de Lucifer y sus demonios, quienes son los gobernantes de este mundo; y, además, ayudará al hombre a expulsar a los miles de demonios que viven en su cuerpo físico.

El Hombre no desciende del Mono

Muchos científicos del mundo, afirman que el hombre desciende del mono, basados en los exámenes del ADN y en el estudio científico de la evolución de Charles Darwin, empero, el hombre fue hecho por las manos de Dios, tal como se ha explicado en los párrafos anteriores, por eso, su funcionamiento es perfecto, tal como su constructor, DIOS, quién es la máxima expresión de la perfección; ahora entonces, ¿de donde salieron los monos?, los monos con todas sus familias: gorilas, chimpancés, micos, etc., son ángeles rebeldes, son aquellos que se rebelaron en el cielo contra Dios, son los que asaltaron el trono o la morada de Dios, la cual quisieron entregarla a Luzbel, Lucifer en la tierra, el amo y señor de este mundo (Apocalipsis 12:9), por esta rebelión y atrevimiento, Dios en su ira los maldijo y los ángeles cayeron a la tierra transformados en monos; por otro lado, ¿cual sería el futuro inmediato de la evolución de una tortuga?, ¿cual sería la nueva forma que adoptarían las aves del cielo?, ninguna, los animales seguirán siendo animales y el hombre, por su desobediencia a las leyes de Dios, mas bien podría reencarnarse en un animal (Daniel 4:25). Pero Dios es sabio y poderoso; hace planes y los lleva a cabo (Job 12:13). Sino que lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte (1 Corintios 1:27).

Los Habitantes del Cuerpo Físico

Espiritualmente, en el cuerpo físico del hombre viven siete legiones de demonios, enquistados hasta en la médula de los huesos. Cuando Jehová tu Dios te hubiere introducido en la tierra en la cual tú has de entrar para poseerla, y hubiere echado de delante de ti muchas gentes, al Hetheo, al Gergeseo, y al Amorrheo, y al Cananeo, y al Pherezeo, y al Heveo, y al Jebuseo, siete naciones mayores y más fuertes que tú (Deuteronomio 7:1). Para echar de delante de ti gentes grandes y más fuertes que tú, y para introducirte, y darte su tierra por heredad, como hoy (Deuteronomio 4:38). Cuando salieres a la guerra contra tus enemigos, y vieres caballos y carros, un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, que Jehová tu Dios es contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto (Deuteronomio 20:1). El que quiera obtener la vida eterna, debe vencer a Lucifer y a sus demonios, guardando las Leyes de Dios. 

Estos seres o ángeles rebeldes son los enemigos del hombre. Y los enemigos del hombre serán los de su casa (Mateo 10:36). Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra su suegra: y los enemigos del hombre son los de su casa (Miqueas 7:6). ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (1 Corintios 6:19).

Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias (Mateo 15:19). Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, Envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes a éstas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios (Gálatas 5:19 al 21).

El hombre se libera de los demonios cuando cree en el Hijo del Hombre para esta generación, EZEQUIEL JONÁS (Lucas 11:29,30); y, empieza a cumplir las Leyes de Dios. Y como fue ya tarde, trajeron a él muchos endemoniados: y echó los demonios con la palabra, y sanó a todos los enfermos (Mateo 8:16). Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12). No penséis que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para meter paz, sino espada (Mateo 10:34).
Autor: Randon Ortiz

JEHOVÁ DIOS EN AMÉRICA DEL SUR
EZEQUIEL JONÁS SU TEMPLO

La Paz y la Gracia de nuestro Señor Ezequiel Jonás Ataucusi Molina, more en cada uno de vosotros hermanos y hermanas Israelitas.