TODA LA HUMANIDAD DEBE CONVERTIRSE A JEHOVÁ DIOS, QUIEN MORA EN SU PROFETA JONÁS....

7.17.2012

El fin de la Ley


EL FIN DE LA LEY

La Paz del Señor sea con todos vosotros:

El fin de la LEY de DIOS, de los Diez mandamientos, es eliminar el mal del corazón del hombre, entonces, ahora si la sabiduría dará sus frutos, Ga. 5:22,23, mostrándose en el proceder del hombre; entonces, no dañara a nadie, ni así mismo, ni tampoco a la creación, que son las obras de Dios, dentro de la naturaleza generará Salud y habitará en la tierra aprendiendo de ella su valor, entendiendo el verdadero propósito de su existencia, se dará cuenta que él es parte del cosmos, un Dios en el Universo, donde él se desenvuelve con vida, donde todos tienen derecho a lo mismo; cuando Dios vive en el corazón del hombre, se cumple la palabra y ésta a su vez brinda salud para el cuerpo, Jn. 12:26.

Dios utiliza sus palabras para curar la tierra, es medicina para el alma del hombre (Salmos 119:49. Neh. 9:29).

¿A quién dice, aquel que recibe su espíritu?, a aquel que puede seguir sus pisadas, donde yo estoy también estaréis, como el hombre se está sanando, ya es útil y puede obrar el bien y luego Dios lo cuida de todo mal, 1 Cr. 16:22.

La voz de Dios: Jesús dice así, Jn. 10:27,28. Mt. 11:38,29(30), aquí Jesús habla de la palabra de Dios, los Diez Mandamientos, encuentra paz, descanso para su alma espiritual, por eso dice, no seas rebelde a su voz. He. 3:7 al 9. Sal. 95:7 al 11, cumpliendo, lavaremos nuestros pecados Sal 119:9.

Mas no puede ser santo o espiritual, la persona que se encuentra en el estado de hombre animal.

Primero, hay que hacer morir el hombre animal, para que nazca el hombre. Segundo, el hombre terrenal también tiene que morir. Tercero, hay que hacer morir el hombre terrenal, para resucitar en un hombre espiritual, 1 Co. 15:46 al 49. Esta es la razón por la cual el hombre deberá sujetarse a la Ley en letra, para hacer morir el hombre animal o carnal, 1 Co. 3:1 al 3, luego entonces, recién podrá nacer el Espíritu Santo, así podrá cumplir la Ley, sin pecar, Jn. 1:13. 1 Jn. 3:9.

Así se cumple la promesa de Dios, el nuevo pacto en el corazón del hombre, He. 10:16 al 18. Ez. 36:26,27. Jn. 32:40, entonces, recién podremos ser templo Santo para el Señor; así como cuidamos el lugar que llamamos casa de oración, cuanto más debemos mantener limpios nuestro cuerpo, alma, mente y corazón, Mt. 12:32,33. 2 Co. 7:1.

¿En qué consiste seguir la paz?, He. 12:14, la Paz es Cristo y caminar en su Ley, es seguir la paz y la santidad, Sal. 119:165. 91:14, así como él anduvo en la luz, Jn. 13:15. Stg. 2:12. Is. 32:17,18.

Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos y la ceniza de la becerra rociada a los inmundos, santifica para la purificación de la carne, ¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el espíritu Eterno se ofreció así mismo, sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios vivo, He. 9:13,14.

Entonces esto tienen que entender, las obras de la Ley, si en verdad cumplen les acerca a Cristo, porque en la condición de pecadores, inmundos, la Ley tiene que limpiarlos para luego llevarlos a Cristo, Ga. 3:24, hasta ahí la finalidad de la Ley, pues el fin del mandamiento es la caridad nacida de corazón limpio y de buena conciencia y de fe no fingida, 1 Tim. 1:5, habiendo llegado a Cristo, él por medio de su bendita sangre nos limpia nuestra conciencia de toda maldad, porque según la ley casi todo es purificado con sangre y sin derramamiento de sangre no se  hace remisión de pecados, He. 9:22,23.

Fue pues necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas con estas cosas, empero las mismas cosas celestiales con mejores sacrificios que estos, así también Cristo fue ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos y la segunda vez, será visto sin pecado de los le esperan, entonces, he aquí en adelante será visto por los que no tienen pecado, He. 12:14. BUSCAD LA PAZ Y LA SANTIDAD SIN LA CUAL NO VERÉIS AL SEÑOR. Nm. 15:40.

Así que, el mandamiento precedente, cierto se abroga por su flaqueza e inutilidad; porque nada perfeccionó la ley, más hízolo la introducción de mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios, Entonces, dice así, por la flaqueza de la carne el hombre no puede gradar la ley, sin embargo, por la ley se conoce el pecado para apartarse y luego acercarse a Cristo, para ser justificados por el Espíritu, a nuestros corazones, desterrando los malos pensamientos que ahí se esconden.

Porque lo que era imposible a la Ley, por cuento era débil por la carne. Dios enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne, para que la justicia de la Ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme a la carne, mas conforme al Espíritu, Ro. 8:3.

No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó por el Lavacro de la Regeneración y dela renovación del espíritu Santo, el cual derramó sobre nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro salvador, para que justificados por su gracia seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna, Tit. 3:5 al 7, todo está bien claro, así que entiendan de cristo. Ellos recibirán el don de lo alto, Stg. 1:17. Jn. 3:5,6. Hch. 2:38. Ro. 6:4,3,15,14. ¿o no sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte? ¿Pues qué? ¿Pecaremos por qué no estamos bajo de la Ley, sino bajo la gracia? EN NINGUNA MANERA.

Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros, pues no estáis bajo la Ley, sino bajo la gracia, Ga. 5:6. Ef. 2:8, entonces para que se cumpla la promesa de otorgar el espíritu Santo para vida eterna. El Cristo debía dejar su cuerpo y entonces sí.

Porque donde hay testimonio, necesario es que intervenga la muerte del testador, porque el testamento con la muerte es confirmado, de otra manera no es válido entre tanto que el testador vive, He. 9:16,17, de cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, él solo queda, más si muriere, mucho fruto lleva, Jn. 12:24,32. 15:2,32. Y yo si fuere levantado de la tierra a todos traeré a mí mismo.

Y esto decía dando a entender de qué muerte había de morir. Esto yo dije del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él, pues aún no había venido el espíritu santo, porque Jesús no estaba aún glorificado, Jn. 7:39, por ejemplo, veamos lo que aconteció a Jesús hace dos mil años atrás, Jn. 13:1, antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había venido para que pasare de este mundo al Padre. AHORA ESTA TURBADA MI ALMA: ¿Y QUE DIRÉ? PADRE, SALVAME DE ESTA HORA, MÁS POR ESTO HE VENIDO EN ESTA HORA. Padre, glorifica tu nombre, entonces vino una voz del cielo, y lo he glorificado y lo glorificaré otra vez, Jn. 12:27,28, entonces, muy bien, ahora mi espíritu busca donde vivir.

Entonces, el que de veras espera ser levantado como instrumento del Señor, permanecerá en limpieza y santidad de verdad, luego alcanzarán ser nacidos del espíritu de Dios, ellos servirán al Señor por el Espíritu y no conforme a la carne, ni tampoco con corazón de piedra, Ro. 8:2. 9:6,8. Jn. 1:12,13, los cuales no son engendrados de sangre ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios. Entonces, para que Cristo habite en vuestros corazones, deben ser limpios, caso contrario, no será hecho, antes el juicio con ustedes, y si obedecen y creen, tal vez vuelva y entonces si alcancen la promesa de ser hechos hijos adoptivos.

Vuelvo a repetir, entonces no sean incrédulos a mi palabra, porque la Ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se allegan, He. 10:1,2, ¿entonces de que se agrada Dios?, Dios quiere nuestras almas en sacrificio vivo, Ro. 12:1, porque la obediencia es mejor que traer ofrendas, siendo rebelde a mi voz, 1 Sm. 15:22, Y Samuel dijo ¿tiene Jehová tanto contentamiento con los holocaustos y víctimas, como en obedecer a las palabras de Jehová?, ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios y el prestar atención que el cebo de los carneros.

No te reprenderé sobre tus sacrificios ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre, no tomaré de tu casa becerros, ni machos cabríos de tus apriscos. ¿Tengo de comer yo carne de toros o de beber sangre de machos cabríos? Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti, porque mío es el mundo y su plenitud, Sal. 50:8,9,12,13, de otra manera cesaría de ofrecer, porque los que tributan este culto, limpios de una vez, no tendrán más conciencia de pecado, He. 5:5,6,11.

Así también Cristo no se glorificó a si mismo haciéndose pontífice, más el que le dijo Tu eres mi hijo, yo te he engendrado hoy, como también, dice en otro lugar, Tu eres sacerdote eternamente, según el orden de Melchisedec, del cual tenemos mucho que decir y dificultoso de declarar, por cuanto sois flacos para oír.

Autor: Ezequiel  Ataucusi Gamonal

JEHOVÁ DIOS EN AMÉRICA DEL SUR
EZEQUIEL JONÁS SU TEMPLO

La Paz y la Gracia de nuestro Señor Ezequiel Jonás Ataucusi Molina, more en cada uno de vosotros hermanos y hermanas Israelitas.