JEHOVÁ DIOS HA DECRETADO LA SEMANA DE LA SANIDAD PARA TODO EL PUEBLO, CANTAD ALABANZAS Y PAGAD LA SANIDAD CON LA OFRENDA.....

3.15.2013

Creer

CREER EN JEHOVÁ DIOS

La Paz del Señor sea con todos vosotros:

Según el conocimiento del mundo, creer significa confirmar una cosa real que se ha visto, empero, espiritualmente la Creencia significa:

Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y que es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios (Hechos 14:22). Quiere decir, en aquel tiempo como ahora, el hombre es incrédulo, a pesar de que el mismo Hijo de Dios estaba delante de ellos y veían los milagros que hacía, entonces, peor ha sido después de su muerte, el pueblo no confirmaba en los discípulos de Jesús, era difícil la prédica, así como ahora, incluso los convertidos, quiere decir los que ya eran religiosos dudaban así como ahora, entonces Pablo exhortaba al pueblo y decía a los discípulos, confirmen en la presencia de Dios y permanezcan en la fe, porque es menester que el pueblo sufra tribulaciones para entrar en el reino de Dios, porque muchos se quejaban y dudaban, así como ahora, entonces Pablo les alcanzaba el consejo de Dios a permanecer en su Fe, a creer en el reino de Dios, eso es así, porque el pueblo ignoraba las obras de Dios, por eso el Hijo, nuestro Señor, también da testimonio de las obras de Dios, según las sagradas escrituras.

Y dijéronle: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?. Respondió Jesús, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado (Juan 6:28,29). La obra de Dios es creer en el que Dios ha enviado, creer en el nombre del que Dios ha enviado, porque todos los que lo reciben a él, serán llamados hijos de Dios, porque a él le dio potestad de ello.

Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre (Juan 1:12). Entonces, el que cree en el nombre del que Dios ha enviado y recibe sus palabras, las enseñanzas del Señor, serán llamados Hijos de Dios, ahora, si no creemos en él que Dios ha enviado, la sagrada escritura manifiesta que al ira está sobre ellos.

El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; más el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él (Juan 3:36). El que cree en el Hijo, tendrá la vida eterna, más el que no cree en el Hijo, no verá la vida. El creer es un acto de fe, todos deberíamos creer para que la ira de Dios no caiga sobre nosotros, porque hasta los adversarios creen y tiemblan ante la presencia de Dios.

Ezequiel Jonás el Cristo para ésta generación
Ezequiel pues os será por señal; según todas las cosas que él hizo, haréis: en viniendo esto, entonces sabréis que yo soy el Señor Jehová (Ezequiel 24:24). Y juntándose las gentes a él, comenzó a decir: Esta generación mala es: señal busca, más señal no le será dada, sino la señal de Jonás. Porque como Jonás fue señal a los Ninivitas, así también será el Hijo del hombre para esta generación (Lucas 11:29,30). El nombre del Hijo de Dios para esta generación, es Ezequiel Jonás Ataucusi Molina y él está de pie en la tierra, reinando en su Pueblo levantado en el Occidente (Mt. 24:27. Is. 43:5. Oseas 11:10), en la República del Perú.

Tú crees que Dios es uno; bien haces: también los demonios creen, y tiemblan (Santiago 2:19). Cosa terrible es caer en las manos del Dios vivo, porque hasta los mismos adversarios tiemblan ante el poder de Dios, pero ¿Por qué el pueblo no obedece? Porque no conoce a Dios, no hay temor, es por eso, que no se arrepiente de corazón, no hay temor para con Dios, la escritura manifiesta que sin fe es imposible agradar a Dios, para creer en Dios hay que tener fe.

Empero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es menester que el que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (Hebreos 11:6).  Es necesario creer en nuestra fe, porque si no tenemos fe, no podemos servir a Dios, el que sirve a Dios es necesario que crea, los que buscan a Dios, entonces, las sagradas escrituras enseñan que debemos creer en Dios y en sus profetas para que nuestros caminos sean prosperados.

Y como se levantaron por la mañana, salieron por el desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josaphat estando en pie, dijo: Oidme, Judá y moradores de Jerusalem. Creed á Jehová vuestro Dios, y seréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados (2 Crónicas 20:20). El Rey Josaphat exhortó a los moradores de Juda y de toda Jerusalem, ahora en estos tiempos nos dirigimos a todos los moradores de la tierra, Creed a Jehová vuestro Dios y a sus profetas para que sean prosperados, quiere decir para que nos vaya bien en toda obra que se propusiesen nuestras manos, obtener la bendición de Dios, para que en nuestro caminar no seamos tentados, entonces, necesario es creer en las sagradas escrituras, testimonio de los profetas, hombres inspirados por el Espíritu Santo del Dios vivo, quiere decir, que hay que creer en lo que está escrito en el libro de la manifestación de los profetas que escribieron sobre el Dios de nuestros Padres.

Esto empero te confieso, que conforme a aquel Camino que llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas (Hechos 24:14). Pablo promulgaba las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo, entonces, había también opositores a la predicación del apóstol Pablo, por eso lo llamaban hereje al, hereje quiere decir rebelde, conocemos que Pablo conocía Perfectamente la Ley desde que fue instruido en la enseñanza de los profetas, porque creía en el Dios de sus Padres, como yo también confirmo, delante de vosotros se encuentra la Ley de la Libertad, la Ley por medio de la cual obtendremos sabiduría.

Enséñame bondad de sentido y sabiduría; Porque tus mandamientos he creído. Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra (Salmos 119:66,67). Cuando no se conoce la Ley de Dios, el hombre anda humillado, descarriado, pero ahora que he creído, guardo tu palabra, quiere decir, ahora que conozco tus mandamientos, cumplo con ellos, porque ellos me mostraban la sabiduría, me enseñan la bondad y darán sentido a mi vida, porque uno de esos mandamientos dice, que creamos en el nombre de su Hijo y nos amemos unos a otros.

Y éste es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado (1 Juan 3:23). Este mandamiento dice que debemos creer en el Hijo, en el enviado de Dios y más aún dice que debemos amarnos los unos a los otros; si hemos creído, debemos cumplir con su palabra, el mandamiento de su Padre.

Y decía Jesús a los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos (Juan 8:31). Quiere decir, para ser verdaderos discípulos del señor debemos permanecer en el mandamiento, en la Ley de Dios, el Señor nos habla a nosotros los judíos, los Israelitas que hemos creído, porque desde el momento, en que creemos en los mandamientos, vamos a ser sellados con el Espíritu Santo de la promesa.

En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa (Efesios 1:13). Hay que entender esto, por ejemplo, podemos estar aquí reunidos todos nosotros, tanto como nuevos y antiguos, entonces, de sábado en sábado escuchamos la lectura de los mandamientos de la Ley de Dios, pero puede ser que no hemos confirmado en su contenido, que no hemos entendido, entonces significa que no hemos creído todavía, como no hemos creído, aún no le damos el valor, entonces nuestro corazón no está presto para Dios, muchas veces somos aves de paso en la congregación, porque no explicamos bien y no nos entienden, como no entendemos, nuestro corazón está duro, como piedra; cuando creemos, nuestro corazón se pondrá blandito para servir a Dios, ahí seremos sellados con el Espíritu Santo de la promesa.

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero. De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna (Juan 6:40,47). El pueblo es incrédulo, así no se obtiene la vida eterna, para obtener la vida eterna hay que creer en el Hijo.

Y Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo es posible (Marcos 9:23). No hay cosa imposible para Dios; el que tiene fe, cree en las sagradas escrituras, sujetándose al mandamiento, todo le es posible, ahora, entonces, ¿Qué entendemos por vida eterna?, no pensemos que vamos a vivir con este cuerpo para siempre, eso no es así, quiere decir:

Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá (Juan 11:25). La importancia de la fe, el de creer, el que cree en el Hijo de Dios, aunque este muerto vivirá, quiere decir, que esta carne ha de morir, pero el Espíritu será resucitado en el día postrero, hay muchas profecías por contar, pero esa resurrección se cumplirá, siempre y cuando nos sujetemos al mandamiento de Dios, andemos rectos dentro de sus ordenanzas, es el testimonio que hablo, porque he creído, conforme a lo que está escrito, por lo cual hablo al Pueblo, que hablen, que prediquen con el Espíritu Santo de Dios, los que han creído.

Empero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual también hablé: nosotros también creemos, por lo cual también hablamos (2 Corintios 4:13). Todos tenemos esa fe por nuestra creencia y estamos obligados a anunciar el evangelio de la salvación en los cuatro cantones de la tierra, para que se cumpla la sagrada escritura.

Y les dijo: Id por todo el mundo; predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado (Marcos 16:15,16). Eso es lo que les aconsejo, ya no perdamos más tiempo, sea pues hecha la obra del Señor y cumplamos como buenos Israelitas.
Autor: Ezequiel Ataucusi Gamonal

JEHOVÁ DIOS EN AMÉRICA DEL SUR
EZEQUIEL JONÁS SU TEMPLO

La Paz y la Gracia de nuestro Señor Ezequiel Jonás Ataucusi Molina, more en cada uno de vosotros hermanos y hermanas Israelitas.