TODA LA HUMANIDAD DEBE CONVERTIRSE A JEHOVÁ DIOS, QUIEN MORA EN SU PROFETA JONÁS....

3.15.2013

La Expiación

La Fiesta de Expiación o Perdón de Pecados

La paz del Señor sea con todos vosotros:

En la Biblia se usa este término con referencia a cubrir los pecados. En las Escrituras Hebreas son comunes los términos relacionados con la expiación, sobre todo en los libros de Levítico y Números. La palabra hebrea para expiar es ka·fár, y probablemente significaba en un principio “cubrir” o, “borrar”.

Significado del día de expiación

En el día décimo del mes séptimo del año sagrado es decir, el 10 de Tisri, el pueblo de Israel conmemoraba el Día de Expiación, un día de propiciación o de perdón de los pecados, (Tisri cae entre septiembre y octubre). En ese día el Sumo Sacerdote de Israel ofrecía sacrificios para perdonar los pecados: sus propios pecados, los que habían cometido los levitas y los del pueblo. Era también un tiempo apropiado para purificar el tabernáculo posteriormente el templo de la contaminación producida por los efectos del pecado.

El hombre necesita expiación. El hombre tiene necesidad de que se le expíen los pecados debido al pecado heredado 1 R. 8:46. Sal. 51:5. Ec 7:20. Ro. 3:23, del que solo él es responsable, no Dios. Dt. 32:4,5. Adán perdió la vida eterna en perfección, y transmitió el pecado y la muerte a su prole, Ro. 5:12, de modo que todos sus descendientes llegaron a estar condenados a muerte. Para que la humanidad pudiera recuperar la oportunidad de disfrutar de vida eterna. Jn. 6:47.

Es Día de Convocación Santa

El día de Expiación era un tiempo para convocación santa y ayuno, como lo indica el hecho de que el pueblo entonces tenía que ‘afligir sus almas’. Este era el único ayuno que se estipulaba en la ley de Dios. Era también un sábado, es decir, un día para abstenerse de los trabajos cotidianos. Lv. 16:29-31. 23:26-32. Nm. 29:7.

El sumo sacerdote únicamente podía entrar en el lugar Santísimo del tabernáculo o del templo una vez al año, el Día de Expiación. He. 9:7; Ex. 26:33. Lv. 16:2,12,14,15. El año de Jubileo daba comienzo con el Día de Expiación. Lv. 25:9. Cuando se instituyó esta observancia en el desierto de la península del Sinaí, en el siglo XVI A. de.C., Aarón, hermano de Moisés, era el sacerdote de Israel.

Aarón tenía que entrar en el lugar santo con un becerro para una ofrenda por el pecado y con un carnero para una ofrenda quemada. Lv. 16:3. En el Día de Expiación no usaba sus vestiduras habituales, sino que se bañaba en agua y se vestía con un traje talar santo de lino. Lv 16:4. Luego, el sumo sacerdote echaba suertes sobre dos machos cabríos ambos igualmente sanos y sin tacha que había provisto la asamblea de los hijos de Israel. Lv. 16:5,7. Se echaban suertes sobre ellos para determinar cuál de los dos sería sacrificado a Jehová como ofrenda por el pecado y cuál se enviaría al desierto llevando los pecados de ellos como macho cabrío para Azazel. Lv. 16:8, 9; Seguidamente sacrificaba el becerro como ofrenda por el pecado a favor de sí mismo y de su casa, que incluía a toda la tribu de Leví, de la que su familia formaba parte. Lv. 16:6, 11. A continuación, tomaba incienso fino perfumado y el braserillo lleno de brasas del altar y pasaba la cortina para entrar en el lugar Santísimo. Ya en este compartimiento más interior, donde se encontraba el arca del testimonio, se quemaba el incienso, y la nube del incienso quemado se extendía sobre la cubierta de oro del Arca, encima de la cual estaban los dos querubines laminados en oro. Lv. 16:12,13. Ex. 25:17-22. Todo esto preparaba el camino para que después Aarón pudiese volver a entrar en el lugar Santísimo sin recibir castigo.

Luego Aarón salía del lugar Santísimo, tomaba parte de la sangre del Becerro y volvía a entrar, para a continuación salpicar la sangre con su dedo siete veces delante de la cubierta del Arca, por su lado oriental. De esta forma se completaba la expiación a favor del sacerdocio, y así los sacerdotes quedaban limpios y podían mediar entre Jehová y su pueblo Israel. Lv. 16:14.

Fundamentos del día de expiación

La santa convocación será con ayuno y ninguna obra se hará

Y esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo, a los diez del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, ni el natural ni el extranjero que peregrina entre vosotros: Lv. 16:29.

Empero a los diez de este mes séptimo será el día de las expiaciones: tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. Lv. 23:27.

Sábado de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve del mes en la tarde: de tarde a tarde holgaréis vuestro sábado. Lv. 23:32.

Ninguna obra haréis en este mismo día; porque es día de expiaciones, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios. Lv. 23:28.
Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de sus pueblos. Lv. 23:29.

Y cualquiera persona que hiciere obra alguna en este mismo día, yo destruiré la tal persona de entre su pueblo. Lv. 23:30.

Ninguna obra haréis: estatuto perpetuo es por vuestras edades en todas vuestras habitaciones. Lv. 23:31.

La importancia de la Expiación

¿Porque es importante la expiación?

Porque en este día se os reconciliará para limpiaros; y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová. Lv. 16:30.

Y sobre sus cuernos hará Aarón expiación una vez en el año con la sangre de la expiación para las reconciliaciones: una vez en el año hará expiación sobre él en vuestras edades: será muy santo a Jehová. Ex. 30:10.

Empero en estos sacrificios cada año se hace conmemoración de los pecados. He. 10:3.

Mas en el segundo, sólo el pontífice una vez en el año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo, y por los pecados de ignorancia del pueblo. He. 9:7.

Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo a sí, no imputándole sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliación. 2 Co. 5:19.

Y todo esto es de Dios, el cual nos reconcilió a sí por Cristo; y nos dió el ministerio de la reconciliación. 2 Co. 5:18.

De consiguiente, vino la reconciliación por uno, así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó a todos los hombres, pues que todos pecaron. Ro. 5:12.

Y no sólo esto, más aun nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por el cual hemos ahora recibido la reconciliación. Ro. 5:11.

Autor: Ezequiel Ataucusi Gamonal

JEHOVÁ DIOS EN AMÉRICA DEL SUR

EZEQUIEL JONÁS SU TEMPLO

La Paz y la Gracia de nuestro Señor Ezequiel Jonás Ataucusi Molina, more en cada uno de vosotros hermanos y hermanas Israelitas.

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